ACEPTACIÓN EN 4 PASOS

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Cuando nacemos (es decir, cuando llegamos a este plano de existencia) olvidamos Quiénes Somos. El Universo nos da herramientas para poder llegar a descubrir nuestro verdadero Yo, nuestra verdadera esencia; por tanto, nuestra vida es un viaje, a veces entre sombras, hacia la luz de nuestra Conciencia Divina. Una de las herramientas de las que disponemos en este viaje de auto-descubrimiento es la Aceptación.

¿Cuántas veces has luchado contra una situación que calificabas como “mala” y lo único que has conseguido es hacerla más fuerte y llevarla siempre contigo? ¿Cuántas veces te has sentido víctima de las circunstancias y has intentado resistirte a ellas, sin éxito?

La Aceptación es un flujo de energía de Amor, en contraposición contra la energía malgastada en la lucha (Miedo). Cuando aceptas provocas un verdadero cambio, ya que haces que la energía del Amor se mueva, comenzando la transformación de la situación.

Has venido a este mundo a conocer cuál es tu verdadera naturaleza, tu verdadero Yo, y las experiencias que vivas van a ir encaminadas a abrirte los ojos hacia ti mism@. Por tanto, estas experiencias hay que vivirlas, hay que sentirlas para poder extraer su enseñanza. Hay que aceptarlas. En tu mano está decidir ser Lo que Eres (Amor) o ser Lo que No Eres (Temor).

Para ello, vamos a distinguir entre tres niveles de conciencia:

  • La Mente Divina: Lo que realmente Somos: Divinidad, Dios, Amor.
  • El Yo: Nuestra alma
  • La Mente Humana: Un falso Yo, lo que No Somos. Ilusión, Ego.

Es precisamente este Ego el que clasifica las situaciones que vivimos entre positivas y negativas, impidiéndonos muchas veces conocer el objetivo final de estas experiencias, que no es otro que guiarnos hacia nuestra esencia mediante el aprendizaje.

La Aceptación te conecta con el Plan Divino, ya que hace que no te resistas a vivir situaciones que el Ego califica como “malas” pero que en realidad son una oportunidad para que descubras Quién Eres y te guíen en tu evolución.

La Aceptación supone un cambio de paradigma, ya que alejamos el sufrimiento y comenzamos a despertar. En el momento en que somos conscientes de nuestra perfección (que nuestro Ego siempre se empeña en negar), comenzamos a atraerla más y más a nuestra vida.

 

Con la Aceptación sentimos Agradecimiento, que no hay que confundir con Resignación. Tenemos que ser conscientes de que nuestra Alma nunca nos llevará a callejones sin salida. Siempre nos deja una puerta abierta hacia la luz.

Ante una determinada situación siempre tenemos dos posibles respuestas: darle un significado negativo o positivo. Por ejemplo, ante una enfermedad, podemos tomarla como un castigo, un “¿por qué a mí?”, o como una oportunidad de crecimiento, un “voy a superar esta enfermedad y saldré reforzad@”.

Podemos llevar a cabo el proceso de Aceptación en cuatro pasos:

  • Primero: Entender que la experiencia que estamos viviendo la hemos atraído nosotros mismos, ya que Dios nos la ha enviado para que podamos evolucionar.
  • Segundo: Dar un significado positivo a la experiencia.
  • Tercero: Decidir Quiénes Somos respecto a la situación. YO SOY Salud, Amor, Libertad…
  • Cuarto: Pedir para que esta situación tenga un significado positivo tanto
  • para nosotros como para los demás: “Con bien para todos, que así sea”.

 

Habrá muchas situaciones en las que nos cueste confiar en el Plan Divino, y sintamos el deseo de dejarnos llevar por el dolor, la ira o el miedo. Es muy normal, es a lo que estamos acostumbrados. Lo importante es volver a tomar las riendas y no dejarnos llevar por nuestro Ego, siempre dispuesto a hacernos creer que la imperfección domina nuestras vidas y que nunca seremos felices.

No caigamos en su trampa. Somos dueños de nuestra vida y nuestro destino.

Esto no significa que debamos consentir absolutamente cualquier cosa, como malos tratos o abusos. Por supuesto, no debemos permitir nada que dañe nuestra integridad física o moral. La Aceptación, en este caso, significa, una vez hemos salido de esa situación dañina, reflexionar sobre cómo hemos atraído esa situación y decidir Quiénes Somos respecto a ella. Una posible pregunta en este caso sería: “¿Por qué atraigo a personas que me maltratan?” Y la oportunidad que se abre, una vez se ha salido del maltrato, es la de aprender a quererse, a valorarse, a respetarse.

La Aceptación también pasa por aceptar a los demás, por darles libertad para que vivan su propio proceso de crecimiento. Puede ser difícil, sobre todo cuando se trata de seres queridos que están haciendo cosas que creemos perjudiciales para ellos (por ejemplo, casos de adicciones, como las drogas), pero tenemos que ver estas vivencias como oportunidades que esas personas tienen para conocerse y evolucionar. Nuestro papel ha de ser de apoyo, comprensión y, por supuesto, Amor.

Por último, la Aceptación significa extirpar la palabra “culpabilidad” de tu vida, sustituyéndola por Responsabilidad. La culpabilidad implica un componente negativo que ya no va a formar parte de nuestro viaje vital. A partir de ahora somos responsables de nuestros actos (no culpables), y esa responsabilidad nos llevará, seguro, a tomar las mejores decisiones, guiados por la fuerza del Amor y de nuestra Alma, que, como hemos dicho, nunca nos llevará a callejones sin salida.

Recuérdalo: Aceptación es Amor.

2 Respuestas

  1. Que importante entrar en esta secuencia. Gracias 🙂

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