Psicoterapia Gestalt: Crecimiento Personal y Salud

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Igual que nuestro cuerpo respira oxígeno y metaboliza los alimentos para cargarse de la energía que necesitamos en nuestro día a día, nuestra mente se nutre a través del crecimiento personal. Nuestra personalidad se constituye a partir de todo lo aprendido y asimilado.

El entorno es clave para el desarrollo de ambos (cuerpo y mente): crecemos, perseveramos y evolucionamos gracias al contacto continuo con el medio. Nuestra salud depende de ese intercambio constante: a nivel físico, cualquier interferencia en el ambiente nos provoca enfermedad (somatización); a nivel psicológico, el hecho de “tragar” partes de lo social que no van con nuestros deseos (tal vez porque tragamos conceptos acerca de nosotros que nos incapacitan, nos intoxican o simplemente no se corresponden con nuestras verdaderas potencialidades) puede hacer que nos sintamos profundamente insatisfechos.

Cuando algo del pasado queda atascado, atragantado, nos causa serias dificultades para vivir el presente. Al no poder digerirlo ni escupirlo, ya que no conocemos su causa ni podemos identificarlo como parte de nuestra conciencia, lo incorporamos con una sensación de malestar, bloqueo, vacío o ansiedad. Ese material sin masticar nos impide seguir creciendo y desarrollándonos de una manera correcta.

Muchos de nosotros, atrapados en una experiencia pasada, hemos desarrollado mecanismos para evitar el dolor. Como sentir a veces puede ser doloroso, una manera de protegernos es, precisamente, evitando sentir. Desensibilizándonos, perdiendo el contacto con nosotros mismos, desconectando de nuestro propio cuerpo, impidiéndonos darnos cuenta de nuestros sentimientos y emociones. Esto, que algunas personas hacen de una forma crónica o continuada desde la infancia, puede provocar una pérdida de referencia, una desorientación, ya que nos desvinculamos de nuestro centro vital.

Una relación sana con nuestro entorno pasa por darnos cuenta de nuestras necesidades y de cómo nos relacionamos con el mundo para satisfacerlas. Crecemos cuando nos permitimos ser espontáneos y arriesgarnos en el encuentro con el otro, nutriéndonos con la novedad que hay en él, o mejor dicho, en la experiencia de nuestro encuentro, o rechazando lo que no es nutritivo, y no incorporando partes enteras del otro en sustitución de nuestras carencias o vacíos.

La terapia Gestalt no consiste tanto en encontrar soluciones por parte del terapeuta a todas las necesidades de su cliente (esto supondría que sabe más que él de sus necesidades) sino en ayudar a que éste sea más consciente de sí mismo. Su objetivo es acompañar al cliente en el proceso de darse cuenta, de recuperar partes perdidas de su personalidad en relación a su entorno. Este desarrollo de la conciencia es el caldo de cultivo para el crecimiento personal.

Eva Miralles

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