AFRONTANDO, TRANSFORMANDO Y LIBERANDO LA CULPA

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Vamos a hablar de uno de nuestros peores enemigos, de ese juez implacable que nos paraliza, que nos hace tomar decisiones basadas en el Temor y no en el Amor: la Culpa. Las líneas que siguen pretenden ofrecerte un enfoque positivo y transformador que te permita deshacerte de esta losa que probablemente te está haciendo infeliz.

La culpa procede del Ego, de esa parte de nosotros mismos que está más centrada en lo que otros piensan e imponen que en proyectar la mirada hacia nosotros mismos y decidir qué es lo que pensamos y lo que creemos que hay que hacer en cada situación.

La culpa puede estar dirigida hacia nosotros mismos o hacia los demás, y en ambos casos supone un ataque, una identificación con ese Ego que nos impide conocer nuestra verdadera esencia.

Para transformar la culpa es importante tomar conciencia de varias cosas.

La Primera: Hay que cambiar el enfoque de la Culpa por el de la Responsabilidad. No eres Culpable, no eres Malo, sino Responsable de tus actos, que en un momento dado pueden haber sido inadecuados a causa de tu inconsciencia. Tú y solo tú eres el dueño de tu vida, de tus aciertos y de tus errores, y debes aceptarlo con naturalidad y afán de superación.

La Segunda: Esa toma de conciencia es la que ayudará a tu evolución, por lo que cualquier cosa que hayas hecho de una manera inadecuada, dañándote a ti mismo o a los demás, se convertirá en un preciado aprendizaje que te permitirá decidir a partir de ese momento quién quieres ser. Si fuiste cruel en un momento determinado y tomas conciencia de ello, tu decisión de sobreponerte a ello y afianzarte como una persona no cruel en adelante supone tu mejora como ser humano. A partir de ese momento no hay culpa, sino aprendizaje, mejora y evolución.

La Tercera: Desterrar la idea de que no hay que equivocarse. Los errores son herramientas fundamentales para nuestro desarrollo, son los escalones que nos impulsan en nuestro ascenso desde la Inconsciencia a la Conciencia Divina. Por tanto, más que  sentirnos culpables cuando nos equivocamos, es más aceptar y  reconocer con humildad nuestro error, mirarlo y superarlo, integrando ese aprendizaje en nuestro Ser.

 

Un elemento muy importante a la hora de desterrar la culpa de nuestras vidas es construir nuestro propio Código Ético. A lo largo de nuestra existencia, desde pequeños, hemos recibido e incorporado creencias, dogmas y órdenes provenientes de nuestros padres, familiares, educadores y de la sociedad en general, que nos indicaban qué era bueno y qué era malo según un código moral establecido por cada uno de ellos. Madurar consiste en cuestionar este código que viene desde fuera de nosotros, integrando las partes que nos parezcan relevantes y desechando las que no encajen con nuestra genuina manera de entender el mundo. Si te riges por tu propio código ético (actuando desde el Amor y no desde el Temor) se siente un bienestar, una paz y una plenitud inmensa.

En general hay una tendencia a intentar huir de “las emociones negativas”. En muchas ocasiones actuamos impedidos por la necesidad que creemos tener de no experimentar tristeza, soledad, rabia o frustración. Algunas de las creencias que nos han mostrado es que tenemos que tener siempre nuestra mejor sonrisa preparada y aparentar ser felices, huyendo de los problemas, si es preciso. Cuando en realidad  “las emociones negativas” están para que nos cuestionemos nuestro rumbo, para que tomemos decisiones acerca de nuestra manera de vivir, de relacionarnos y de estar en el mundo. Lo importante es reconocer el enfado o el miedo: Mirar, tratar de comprender “él para que”  los estamos experimentando y qué aspecto de nosotros mismos están poniendo en relieve, para transformarlo.

Por último, pero no menos importante, debemos entender que si nosotros no somos Culpables de nada (sino Responsables) los demás tampoco lo son. Mirar y  ver a las personas que nos han perjudicado, como actores que nos ayudan a evolucionar en nuestro camino vital. Los problemas y los sinsabores de la vida son necesarios para que crezcamos, evolucionemos y alcancemos la plenitud radiante que todos llevamos dentro. Debemos vaciar nuestra mochila del peso muerto que supone la Culpa para seguir por nuestra senda de crecimiento ligeros, seguros y llenos de confianza en lo que nos depara la vida.

4 Respuestas

  1. Me ha encantado este artículo. La verdad es que muchas veces no somos conscientes de este sentimiento y creencia de Culpa que nos impide avanzar en nuestro camino. El transformar la Culpa en Responsabilidad me parece clave.
    Gracias por compartirlo.

    • evamiralles

      Hola Vanessa, me alegro que el artículo te haya gustado y sobre todo que te haya servido. Un abrazo

  2. Ay si, cuanta pedagogía hace falta aún para releer nuestra vida sin la lacra de la culpa. Gracias por aportar 🙂

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